A veces decimos que no tenemos tiempo, pero el tiempo es vida y la vida reside en el corazón.

Tic, tac...

Tic, tac...

Necesito tiempo…
El día se queda corto para todas las cosas que me propongo…
Es el precio que se paga por madurar, el peso de las obligaciones devora como un dinosaurio hambriento el arsenal de horas, minutos y segundos con que nos equipamos al empezar el día.
Después de muchos disgustos he decidido incluir un rotulador junto al calendario para marcar todas mis citas. Me crispa los nervios descubrir inesperadamente al final de la jornada que hay algo a lo que no he llegado porque se hizo una laguna en mi cabecita.
La hoja de este mes aparece especialmente emborronada de notas y horarios, lo cual hace que se rompa mi rutina diaria.
No sé el resto del personal, pero yo soy como los críos, que necesito la seguridad de que las cosas se repitan a diario. Aunque yo misma me obligue a emprender actividades nuevas, estas se incorporan con un cierto orden en la base de una rutina premeditada.
En la red me pasa parecido, me gusta crearme rutinas y modificarlas poco a poco, aunque no siempre lo consigo.
Es un territorio excesivamente extenso como para pronosticar con que me voy a encontrar antes de entrar aquí o allí.
Hoy por ejemplo, he descubierto con disgusto que el vídeo de la anterior entrada se ha borrado y me ha llevado un rato intentar restablecerlo sin que consiguiese mi propósito.
Ah… más se perdió en Cuba !
Tiempo para esto y lo otro.
El día empieza a las 7 y media y cuando abro los ojos me parece que va el día será interminable…
Pero termina, vamos si termina. Y siempre me quedan cosas en el tintero…
Necesito tiempo…
O en su defecto organizarme más. Pero no soy una persona metódica.
Y cuando ves que la vida de otros se acaba así sin más, decides que es demasiado valiosa como para no aprovechar cada minuto.
Y a la vez… Decidí que había que disfrutar de cada uno de esos segundos, por eso me tomo las cosas con la tranquilidad necesaria o por lo menos la tranquilidad que yo necesito para realizar cada una de las tareas que me propongo.
¿Qué no llego?… mañana empezará de nuevo otro día cargado de tiempo.
Necesito más tiempo, así que… le araño a la madrugada un rato.
Vida… ni se te ocurra fallarme en este trance…¿no ves que no tengo tiempo?
Necesito tiempo…
Un espacio temporal para esas actividades que te hacen ver que la vida no es sólo rutina …
Tiempo para degustar cada segundo que mi corazón late al compás del reloj.

Tic…

Tac…

Reloj no marques las horas...

Reloj no marques las horas...

Published in: on febrero 26, 2009 at 11:26 am  Dejar un comentario  
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¿Cómo encontrarle plataformas… a lo que siempre fué un barranco?

Ángel caido

Ángel caído

Siento las manos atadas a la espalda…
Unos grilletes impiden a mis manos escribir sobre aquello que preocupa a mi mente.
Me doy la vuelta…
Para que no adivines mi estado de ánimo yo misma me oculto en el espacio.
Mis alas blancas que antes volaban libres, ahora están teñidas de una oscura tinta.
La tinta que no uso para expresarme me mancha por dentro.
Ennegrece mi alma y aquellas cosas a las que quiero y por las que lucho.
Aunque tengamos alas a la espalda no podemos ser libres de nuestros sentimientos.
Hoy no puedo dar la cara y esta imagen es la que ves por tu ventana.
Me hace falta un momento de introspección para pensar en lo que haré a partir de ahora.
Malhena está herida… Y la tinta se le escapa pero queda retenida en sus alas porque los sentimientos la coagulan.
Lo siento…
Siento ser como soy, porque a mi me duele más que a nadie.
Y no creo que nadie lo entienda…

Malena canta el tango como ninguna.

Malena tango.

Malena tango.

Malena es un nombre de tango…
Todos lo sabemos por el libro, pero imagino que pocos lo conocemos.
Siempre me han recordado este tango, sobre todo mis amigos hispanos.
Un día la curiosidad me picó y lo busque para oírlo.
Los argentinos son muy dados a cantármelo…
La verdad es que es una bella obra que merece la pena conocer aunque el tiempo la ha dejado un poco en olvido.
Me ha costado encontrar una versión apropiada.
El tango dice así:

Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
sólo sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.

Y suena tal que así:

Published in: on febrero 1, 2009 at 3:19 pm  Dejar un comentario