Qué extraño es esto del amor, ¿por qué preguntan a una flor?

bla, bla, bla...

Hoy me quiero atrever con un tema complicado.

El del amor en la red.

Internet se ha convertido en un medio más a nuestro alcance para relacionarnos y es inevitable que del roce se haga el cariño.

Más sencillo no puede ser, chats, messenger, blogs, foros y redes sociales entre otras nos conectan a muchos usuarios entre si.

Desde que descifré el significado de la palabra “nick” he leído hasta la saciedad eso de “no busco amor, tan sólo amistad”, y en el transcurrir de los días no sé si se dice con sinceridad. O simplemente es una puerta que no se cierra nunca pero que tampoco se abre así sin más ni más.

Ante mi pantalla se han formado y desecho un número incalculable de parejas y otras más que me habrán pasado desapercibidas, porque en cuestiones de dos… no creo que haya que llamar a terceros a opinar. Aunque como es un recurso para desahogarnos tarde o temprano acaba llegando a tus ojos, como el amor, sin quererlo los detalles de como se producen algunos de los casos.

Sí que he notado un hecho curioso, que las parejas que se forman a través de este medio, una vez consolidadas tienen un celo especial. Perciben la amenaza de la red de forma más intensa que el resto de usuarios.

Vamos es mi opinión personal, un viacrucis diario, en el que en muchas ocasiones me llevo mal rato y del que se forman malentendidos difíciles de aclarar ante secretos pactos de silencio.

Hace poco leí en un blog una entrada que me llamó la atención. Versaba sobre anécdotas de una cuadrilla de amigos. Una se me quedó grabada. Uno de sus componentes se definía abiertamente gay y describía un comentario que había tenido que hacerle a otro compañero que sentía la obligación de demostrar que era un “machito” cuando coincidían juntos, como si temiese que si no adoptase esa postura alguien pudiese sospechar que fuese contagioso o tuviese miedo de que el muchacho sintiese tentado ante su persona.

Un día le aclaró la situación diciéndole que no tuviera miedo, que no era su tipo. Pero que en el supuesto de que un día sintiese cierta atracción, lo cual no era el caso, no era ningún lobo depredador. Que él no se iba a comportar como el “machito” hacia con toda mujer que se le ponía delante.

¿Por qué será que el ladrón siempre piensa que todos son de su condición?

Anuncios
Published in: on febrero 20, 2010 at 9:56 am  Dejar un comentario  
Tags: , , , , , , , ,