Eres esa espinita que en mis pupilas se ha ido a clavar.

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La actualidad, a veces, maneja los hilos de lo que se comenta o se debate en la red. Pero otras simplemente es la escusa para sacar esa dichosa astilla que se lleva clavada en la piel.

Porque la tolerancia es un ejercicio muy difícil de practicar y…¿cómo se llamaba aquello? ¡Ah,si! la empatía, eso de ponerse en lugar del otro.Uff, no aconsejo abusar de ello, porque si  bien es agradable ver que es una actitud que agrada cuando se necesita cierto apoyo, al final ni estornudas para  no molestar al prójimo.

Vale lo confieso, estoy superenganchada al show televisivo del momento. Y es que alucino en colores viendo como somos unos y  otros,  posicionandonos ante cualquier conflicto contra el otro, ese que no es como yo ni me canta el cocoguagua cómo a mi me gusta.

Y hablo en segunda persona porque los responsables ya se han encargado de selecionarlos de todos los tipos posibles. Una buena forma de captar seguidores por solidaridad con el otro que sí que se parece a mi.

Es más, como me cuesta tantísimo hacer o decir nada sin reflexionar, me cuesta llegar a la antípoda de ese actuar. El soltar por la boca sapos y culebras para luego arrepentirse sin más. ¡Ay, quién tuviera esa conciencia banal!

Y luego si te he visto ni me acuerdo, bueno quien dice visto dice dicho.¡Qué le quiten lo bailado!Porque claro dicho está y, en cambio, lo que a ti te reconcome por dentro y que no hace mal a nadie que no seas tú. ¿Eso? Eso es ser muy falso y mal compañero.

He ahí lo que pienso y que tantas veces se queda en el tintero. Esa forma de actuar que aleja al compañero que no entiende lo que siento. Parece que es mucho mejor que te clave los dientes un áspid venenoso, que con el calentón, se queda tan agustito el animal y luego lo mismito le da.

Eso de que prefiero al agua brava y tal y cual.¡Claro que sí!, si estás en el bando de los suyos genial. ¿Pero que hay si no te elige de compañero ideal? Entonces una de dos, prepárate para morir o matar…

¡Habrá que seguir viendo el serial, a ver si aprendo algo más!

 

 

Al sabor de una taza de te.

taza

¿Quién me iba a decir que en poco tiempo mis costumbres iban a cambiar tanto?

El destino es un tanto caprichoso, quizás por eso hoy el aroma estimulante de la infusión me ha devuelto a esta página hace tiempo olvidada. Y es que hasta que no inventen los posts directos desde la substancia cerebral iremos mal de tiempo o de prioridades, supongo. Porque a pesar de que el tamborileo de las teclas me relaje tanto como el líquido que ahora me inspira, también es más cierto que se necesita más disponibilidad temporal para dar por concluído tan placentero momento.

Y es archiconocida mi costumbre de ir debiendo tiempo y mi juego de pitopitogorgorito a la hora de elegir esa tarea olvidada a la que hoy voy a dedicar un instante de mi valiosa atención.

Un instante digital, como el de hoy. Para echar un vistazo rápido a aquellos que lejos he ido enlazando por el camino, sin que ellos sientan la presión de ese interes.

Es lo que tiene la web. No se puede pretender lo que no es y por ello siempre he tratado de disfrutar el momento aunque no siempre ha sido correctamente interpretado.

Ay, tengo que apuntar otro pendiente. La unidad cental de procesamiento necesita que me pare otro rato y revise porque no es nada como ayer, que es un decir. Quien dice ayer dice antes de ayer y para las actualizaciones eso es un siglo.

Se acaba la taza y con ella ese vapor que condensaba mi pensamiento.

Prometo volver aunque no se ni cúando, ni cómo ni porqué.

(Siento las faltas pero el corrector tampoco va, ay güinsss tenemos un problema…)

Published in: on febrero 20, 2015 at 12:47 pm  Dejar un comentario